Como saben, el pasado fin de semana parte de los estudiantes fue de excursión a Nueva York, por lo que al grupo que nos quedamos en Boston no nos quedo más remedio que montarnos ¡un plan de fin de semana bien chulo!

Tras la despedida del grupo de NY el Viernes por la tarde, nos dirigimos al centro de la ciudad para seguir explorando zonas que aún no conocíamos. Sin duda, la mayor aventura la vivimos visitando el distrito de Chinatown. Es una zona en la que predominan los habitantes de origen asiático, y todo el comercio, restauración, ocio, etc está gestionado y dirigido a personas asiáticas. Pese a no ser una zona demasiado amplia, al andar por sus calles uno se olvida de que en realidad nos encontramos en los Estados Unidos.

Recorrimos sus calles entrando en supermercados, pescaderías, tiendas de cosmética…la verdad que lo pasamos genial y nos reímos un montón. Como colofón a la visita, decidimos darnos un pequeño homenaje en forma de cena en restaurante Chino. Como veis, ¡lo de comer con palillos está ya controlado! Pedimos un mix de platos sin saber muy bien que es lo que íbamos a comer, pero terminamos con todo por que la verdad ¡estaba todo buenísimo!

El Sábado hicimos una excursión a Salem, una ciudad de la costa norte de Massachusetts, situada al norte de Boston. Debe su fama a los juicios por brujería de 1692, durante los cuales varios vecinos fueron ejecutados por sus presuntas prácticas de brujería. Más de ciento cincuenta personas fueron detenidas y encarceladas. Los jueces se dejaron llevar por la histeria religiosa de la comunidad de Salem, que exigía frenéticamente condenas a las presuntas brujas. Los tribunales condenaron a veintinueve personas por brujería. Diecinueve de los acusados —catorce mujeres y cinco hombres— fueron ahorcados. Un hombre, Giles Corey, se negó a emitir declaración y murió aplastado en un intento de obligarlo.

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El Domingo tocó día de relax. Habíamos pensado en ir a alguna playa por la zona de Boston, pero tras preguntar en las familias y a los locales, vimos que la mayoría de ellos nombraban Singing Beach como la playa más espectacular de la zona. Su nombre tiene que ver con el sonido que se escucha cuando las olas golpean la costa, pues da la sensación de que la arena y piedras se ponen a cantar.

Como es costumbre en esta zona, el tiempo que tuvimos fue espectacular. Sol y calor para poder disfrutar de un día de playa sin más distracciones. Llegar hasta la playa nos llevo un buen rato pues tuvimos que coger un tren, viajar una hora y después hacer una caminata hasta la playa en sí, pero sin duda que mereció la pena.

Como veis, pasamos un fin de semana estupendo y además pudimos recargar bien las para aprovechar a tope esta última semana.